Areas diagnósticas
y de intervención en psicoterapia
Hugo
Bleichmar
Uno
de los problemas de la psicoterapia es la selección, para el
diagnóstico
y la intervención, de un sector reducido de la personalidad del
paciente o de ciertas modalidades de vínculos que éste
suele
establecer. Selección reducida que es determinada,
frecuentemente,
por las preferencias/limitaciones de la escuela a la que pertenece el
terapeuta.
La situación es equivalente a la del médico que habiendo
adquirido una especialidad termina centrándose, en todos sus
pacientes,
en el estado del órgano en que es experto. En nuestro campo
tenemos
especialistas en el deseo, en el conflicto, en la identificación
proyectiva, en el Edipo, en la sexualidad, en el apego, en el
narcisismo,
en las angustias de separación, en la transferencia hostil y la
agresividad, en las fallas del objeto externo, en la fantasía
inconsciente,
en los mecanismos de defensa, etc. Dimensiones importantes, sin duda, y
que en algunos casos constituyen, una u otra, el sector relevante
para el paciente pero que, sin embargo, pueden ocupar sólo
un
lugar periférico en su problemática.
Con
la finalidad de no recaer en el reduccionismo diagnóstico
resulta
necesario:
Examinar
en nuestros pacientes múltiples áreas diagnósticas
y de intervención posible, a la manera de como hace un buen
clínico
que no se deja llevar por los primeros síntomas o signos que
aparecen
a su vista sino que realiza un examen sistemático de su paciente.
Una vez
exploradas las distintas áreas, evaluar cuáles son las
relevantes,
cómo están relacionadas entre sí en cuanto las
deteminaciones
que unas imponen a las otras, y cuáles se presentan como
más
adecuadas (menor resistencia inicial) para la intervención
terapéutica.
Sin pretender
exhaustividad (se presenta una muestra), y a manera de
orientación,
a continuación se enuncian algunas áreas de
diagnóstico
e intervención:
-
Sistemas
motivacionales: Sistema narcisista, de la
hetero-autoconservación,
del apego, sensual-sexual.
-
Estos
sistemas están organizados alrededor de deseos
específicos.
Ej. el narcisista, en torno al sentimiento de valía, a la
búsqueda
de la identificación con un yo ideal, a la búsqueda del
sentimiento
de cohesión del self y de ser agente activo y tener comando
sobre
sí mismo y el entorno, es decir, ser determinante de lo que
sucede
(no ser el que sufre pasivamente las acciones o influencias de objetos
externos). Es decir, deseos que tienen como meta el alcanzar ciertas
representaciones
del sujeto bajo las cuales se representa como valioso, querible (por el
superyó o por el otro). Deseos que organizan la
fantasías,
que cuando se frustran generan angustias específicas (ej.
desvalorización,
vergüenza, impotencia, sentimientos de vacío, etc.), que
determinan
conductas tendentes a lograr lo deseado o a contrarrestar las
angustias,
que impulsan cierto tipos de relación del sujeto consigo mismo o
con los otros.
| Los
sistemas motivacionales
son como los grandes motores del psiquismo, los que ponen en marcha
fantasías
y conductas, pero que dependen, a su vez de las condiciones
estructurales
del psiquismo. Así, por ejemplo, el deseo narcisista de ser un
ser
yo ideal será procesado de manera diferente en una estructura
neurótica o en una psicótica, en alguien que utiliza como
defensa el modificar sus representaciones mediante procedimientos
puramente
intrapsíquicos (represión, proyección,
obnubilación)
o mediante la acción sobre el otro para que éste cumpla
una
función equilibradora del narcisismo, en alguien que al
angustiarse
se disgrega regresivamente perdiendo la separación entre proceso
primario y secundario o que se reorganiza alrededor de conductas
agresivas
que le brindan un sentimiento de potencia y de unificación de su
self, en alguien que dispone de recursos yoicos para implementar sus
deseos
en la realidad o que se tiene que conformar con la
fantasía,
en alguien con tendencias masoquistas o con tendencias sádicas,
en alguien con un superyó "lacunar" o con tolerancia a la
transgresión
con tal de alcanzar lo deseado (sociópatas, por ej.) que en
alguien
con un superyó normativo moral que coarta el deseo.
Sintéticamente:
el deseo inicia, impulsa, orienta pero debe ser entendido como parte de
una estructura en la que articula con otros componentes o dimensiones
que
contribuyen a darle forma, expresión. De ahí que el
enfoque Modular-Transformacional no se limita al estudio y al
diagnóstico
de los sistemas motivacionales (sistemas de deseos) sino que ubica a
éstos
dentro de la complejidad de la estructura psíquica. |
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